Nombre del proyecto: La Legendaria (Gastrocantina)

Ubicación: México D.F.

Año: 2014

Área construida: 350 m2

Proyecto arquitectónico y de interior: Miguel de la Torre Arquitectos

Fotografía : Jorge B. Garrido / DrCalavera

 

La Legendaria


El centro histórico de la Ciudad de México ofrece una gran variedad de opciones para propios y ajenos. En los últimos años la imagen de esta tradicional zona de la ciudad ha cambiado privilegiando al peatón y creando una nueva atmósfera. La actividad comercial se ha visto beneficiada con esta transformación y para estar acorde las nuevas propuestas gastronómicas tienen que llegar con el perfecto balance entre comida, diseño y servicio.

 

La Legendaria —Gastrocantina— ubicada en la calle de Uruguay entendió perfecto este concepto y se presenta con una imagen que invita a descubrirla. Se adaptó el andén de carga de uno de los magníficos edificios, que alguna vez fueron el distrito financiero de la ciudad, para presentar una atmósfera contemporánea muy atractiva que satisfaga el gusto de los capitalinos.

 

El proyecto fue creado por el equipo de Miguel de la Torre Arquitectos quienes quisieron tomar como eje principal algún elemento de la cocina tradicional mexicana que le diera personalidad y fue la pala de madera el accesorio seleccionado para darle forma. Los elementos repetitivos son ya una característica de los proyectos del arquitecto Miguel de la Torre y en este proyecto en particular funcionaron muy bien ya que la única forma de que cualquier receta —sobre todo el mole negro, especialidad de la casa— quede bien es repetirla hasta dominarla, un detalle que se aprecia por todo el espacio.

 

El local tiene 350 m2 de los cuales 200 se destinaron para la atención a los clientes y el resto para cocina y servicios. El restaurante está totalmente abierto hacia la calle para aprovechar el intenso tráfico principalmente durante el día. El color que predomina es el negro y en el muro de lado derecho se hizo una textura colocando 10 mil palitas de madera de piso a techo que además de dar movimiento le suman la calidez de este material natural imprescindible en la cocina mexicana.

 

El local está dividido en tres grandes áreas. Un salón al frente en una gran caja de vidrio que genera el área para fumadores, un salón en la parte posterior y finalmente una barra de 30 metros de largo que une ambos espacios. El aprovechamiento de las dimensiones del local permiten que el comensal tenga la  percepción de que está en un espacio muy amplio y particularmente largo, objetivo que  se logra por la ubicación del acceso principal que se encuentra en un pasillo del lado derecho que corre a lo largo de todo el proyecto. La cocina está al fondo y parcialmente abierta hacia el salón para percibir la operación.